Coordenadas teóricas

El término “lugar” es definido por la Real Academia de la Lengua como una porción de espacio donde se ubica un objeto, cosa o cuerpo. El “lugar” puede entenderse, por consiguiente, como el continente de un objeto, cosa o cuerpo; se trata, en definitiva, del límite que los circunda, su envoltura.

Etimológicamente, el término “lugar” procede del latín LOCALIS, “local, del lugar”, que en última instancia deriva del latín antiguo STLOCUS, “lugar, sitio, domicilio”. De su etimología se desprende que el “lugar” remite tanto a su propio ser, es decir, a lo que es, como al hecho de pertenecer a él; en otras palabras, el “lugar” existe cuando da cabida a un objeto, cosa o cuerpo que le pertenece y, a la vez, constituye.

La relación copulativa entre lo que es y lo que le pertenece, en unión indisoluble, permite inferir que el “lugar” es espacio nacido del contacto, que es interacción y ésta experiencia. Reformulando lo anteriormente dicho, el “lugar” es espacio nacido de la experiencia, es decir, espacio vivido. Las vivencias se acompañan de valores que dotan de marcos de referencia a la vida. Los valores son el lazarillo de la experiencia. La noción de “lugar” adquiere ahora un significado suplementario: por cuanto tiene de vivido, el “lugar” es también espacio significado.

La carga semántica o conjunto de significados que afecta a un determinado “lugar” se vehicula a través del lenguaje. Las palabras que lo componen se gestan en el interior del individuo, en su conciencia, pero adquieren pleno sentido cuando se diseminan en el exterior, cuando interaccionan con el entorno. Las palabras se fijan al terreno, como cabezas de playa en un desembarco militar, a través de los topónimos, que son el nombre propio de los “lugares”. Así pues, el topónimo de un “lugar” determinado refleja el significado o conjunto de significados que el ser humano ha depositado sobre él, o lo que es igual, se convierte en repositorio de parte de las vivencias que el ser humano ha ido acumulando a lo largo de su vida.

El estudio de la toponimia permite entender las distintas estrategias que ha ido ensayando el ser humano en su relación con el entorno. Exitosas o no, la importancia de los topónimos resultantes es similar por cuanto todos sin excepción son fruto de la interacción entre lenguaje y vida.