Pedro F. Palazuelos

El conocimiento arroja luz y a la luz la envuelve la penumbra, que es preludio de la sombra. La realidad está minada por oquedades. Hay quien, lejos de rellenarlas con creencias de todo tipo, las respeta. Como la mancha de tinta que en la cartografía antigua ocupaba el lugar de la geografía desconocida, así la luz atlántica, oscura, presente en la obra del fotógrafo Pedro F. Palazuelos (Limpias, 1951), profundamente norteña y, por eso mismo, porque lo más próximo al individuo o a una comunidad humana concreta es también lo más cercano al conjunto de la humanidad, profundamente universal.