1. Las formas del relieve

Jerra

(Reserva Natural de Oyambre)
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La aplicación metafórica del latín SERRAM, “sierra de aserrar”, a la descripción topográfica, con el significado de “sierra, cordillera pequeña”, se remonta a la obra del historiador griego Polibio, del siglo II antes de nuestra era. En la Península Ibérica la primera documentación del término sierra, “línea de montañas”, se encuentra en el Cantar de Mio Cid, compuesto en torno al año 1200. En la obra de Lope García de Salazar, escritor natural de las Encartaciones vizcaínas de finales del siglo XIV y principios del XV, conviven en pie de igualdad las variantes sierra y xerra, tal y como puede comprobarse en el siguiente fragmento tomado de Bienandanzas e Fortunas: “e morió Pedro Ortis de Xerra, de Aedo, padre de aquel Ruy Peres, e después mató aquel Ruy Peres de Sierra”.

La toponimia de Cantabria presenta tres variantes relacionadas con el étimo latino considerado, que son jerra, jierra y jarra. La primera se encuentra en Calas de Jerra, en la Reserva Natural de Oyambre, así como en Jerra Llana, en Barreda (Ayuntamiento de Torrelavega); la segunda en La Jierra Bárcena, en Santiurde de Toranzo; y la tercera en Jarra Alta, en Otañes (Ayuntamiento de Castro).

El habla viva de Cantabria emplea voces equivalentes a los valores de los topónimos considerados, jierra y jerra, que operan como sustantivos con el valor de “pequeña cordillera”, de los que se desprende el aumentativo jerrona y el derivado serratón, con el significado de “sierra de brezos sin cultivar”, de uso actual en Soba.

La acepción oronímica de la cadena de sustantivos encabezados por jerra, con el significado genérico de “pequeña cordillera”, se extiende, por contigüidad referencial, al aprovechamiento de que es objeto, equivalente a la carga semántica que acompaña al término monte, entendido como “terreno inculto, no roturado”, que en el contexto de la Cordillera Cantábrica está destinado al aprovechamiento del arbolado para leña, madera y frutos, de los matorrales para obtener rozo y, por último, de los pastos de altura para uso ganadero.