1. Las formas del relieve
Pico Llen
(Macizo de Peña Cabarga)
Las voces len y llen, esta última con ele inicial palatizada, poseen el significado de “ladera con fuerte desnivel donde es fácil resbalar o deslizarse”, de uso actual aunque recesivo en la mitad oriental de Cantabria. Existe un canto popular en los Montes de Pas que da cuenta de su capacidad, a día de hoy mermada, para caracterizar tanto a un territorio como a la población que en él habita: Pasiego de los lenes / ramito de laurel, / que te has quedado cojo / y no puedes correr.
Ambas variantes, len y llen, con igual significado, proceden del latín LENE, “liso, resbaladizo”, que a su vez deriva de LENIS, “suave”, aunque, en ocasiones, cabe apuntar como alternativa el latín LIMITEM, aplicado a las divisiones de terreno. Del latín LENIS, “suave”, también proceden las voces alesnar y alesmar, circunscritas a Liébana y Alto Nansa respectivamente, con el significado común de “arrastrar con dificultad”.
Distintas lenguas del occidente europeo presentan un caudal léxico que entronca con el étimo latino considerado, tales como el italiano lene, provenzal le, rumano lin, francés lénitif, lénifier y lénifiant, gallego lene, aragonés eslenarse, eslenable y eslená, catalán esllenegar y llenegarse, gascón eslingà, occitano elenegar, etc., todos ellos parcelas de un mismo campo semántico compartido por los representantes cántabros que hemos tratado anteriormente, es decir, los sustantivos len y llen y los verbos alesnar y alesmar.
La toponimia de Cantabria recoge el ejemplo, muy representativo, de Pico Llen, situado en la cumbre de Peña Cabarga. Respecto a la variante sin palatizar, destaca el topónimo La Len de Hormigas, paredón rocoso en el Parque Natural Collados del Asón, cuyo segundo elemento quizá quepa relacionarlo no con el latín FORMICA, “hormiga”, sino con el étimo igualmente latino FORMA, de significado equivalente al castellano, que lo emparentaría con, entre otras muchas, la voz cántabra jormazu, “montón de piedra suelta”, así como con el topónimo Hormazos, en el puerto de Áliva, donde abundan canchales y cabañas construidas según la técnica tradicional de piedra en seco. Estos topónimos cántabros podrían estar emparentados con el hidrónimo asturiano L.lena, que presenta la denominada, aunque de forma imprecisa, che vaqueira, en el concejo de nombre homónimo y Mieres; portugués Lena; gallego y vasco Lea; e incluso siberiano Lena y llanura de Lena, en la costa del Ulster.