1. Las formas del relieve

Sel de la Torca

(Vega de Pas)
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El vocablo torcu y el femenino torca son muy comunes en Cantabria, sobre todo en zonas de dominancia kárstica; su significado es “sima”, de tamaño variable en función del género, menor en masculino, mayor en femenino. Su éxito queda de manifiesto en el gran número de variantes a que ha dado lugar, tales como entorcase, “caerse o atascarse en una sima u hoyo”; la cadena léxica tórcanu, torquía y tórcalu, con el significado común de “sima”, cuya última variante, tórcalu, viene a sumar el de “trozo de madera muy retorcida y rugosa”; el binomio formado por torcaju y torcañu, “sima de pequeñas dimensiones”; torcanal, “lugar en el que abundan las simas”, etc.

La etimología clásica de esta familia léxica apunta al latín TORQUES, “collar”, por tener los bordes rebajados. No obstante, en la actualidad se prefiere considerar la forma de referencia, torca, como un deverbal, es decir, un sustantivo derivado de un verbo, como por ejemplo salvamento de salvar, en este caso de un verbo conservado en asturiano, torcar, con el significado de “poner un obstáculo, por lo general de tierra y césped, en un canal para cambiar el curso del agua”, que remite directamente al significado que adquiere torca en Oseja de Sajambre, concejo ubicado al norte de León: “pequeños canales secundarios para la distribución del agua de riego en los prados”. Esta etimología nos conduce al verbo latino TORCARE, variante de TORQUERE, “torcer”, según el cual torca resultaría de la aplicación del sema “torcido” a un accidente del terreno.

En relación con este mismo étimo latino, recordemos, TORQUERE, “torcer”, y, por consiguiente, con torca, “sima”, se encuentran los sustantivos cántabros tozu, “trozo de raíz empleado como combustible”, se entiende que retorcido; tuérdanu, “tejido de varas de avellano situado sobre el lar bajo para recoger el hollín”; y tuérzanu, “poste metálico giratorio que sostiene los recipientes sobre el fuego del lar bajo”, todos ellos vinculados entre sí por ser resultado del verbo “torcer” o por poseer la condición de “torcido”.

En la toponimia de Cantabria abundan resultados tanto en femenino, caso de Sel de la Torca, en Candolías (Ayuntamiento de Vega de Pas), como en masculino, caso de El Torco, en San Román de la Llanilla (Ayuntamiento de Santander), si bien son más frecuentes las formas en femenino.