1. Las formas del relieve

La Canal del Pernal Jarmosu

(Cabuérniga)
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Del latín PERNA, “muslo y pierna juntos, en un animal”, deriva el castellano pierna, como se sabe aplicado a la pierna humana, ya presente en la obra de Gonzalo de Berceo. El traslado desde la pata del animal a la pierna humana ocurre, además de en castellano, en portugués y gallego, donde se obtiene perna.

Para las lenguas romances propias del noreste peninsular, así como para el conjunto de romances del occidente europeo, el étimo aplicado a la pierna del ser humano no es el latín PERNA, sino la forma vulgar CAMBA, “pierna de las caballerías”, que a su vez deriva del griego KAMBOS, “parte por donde se pliega algo”, y éste, en última instancia, de una hipotética raíz indoeuropea *KAMB-, “curvo”. Esta raíz indoeuropea subyace en una variada nómina de términos europeos, tales como el gaélico carnadh, “curva”; noruego hempa, “asa”, etc.

El patrimonio lingüístico de Cantabria disfruta de un rico caudal léxico relacionado con *KAMB-, “curvo”, caso de camba, “cada una de las piezas curvas que conforman el círculo de la rueda de un carro”; cambá, “superficie segada con cada golpe de guadaña”; cambáu, “media luna en la base de la cuna”; cambiza, “cama del arado”; cambolita, “voltereta”; cambón, “cada aspa de la rueda de un molino de agua”; cambera, “camino carretero”; y cambalúa, “paseo sin rumbo”, entre otros ejemplos.

El latín PERNA, “pata animal”, por su parte, explica pernaja, “rama muy desarrollada”; y pernal, “adral”, “cordel muy fino y corto que en un extremo tiene un anzuelo y por el otro se añade el aparejo de pescar” y “estribación del monte”.

La toponimia de Cantabria recoge ejemplos de ambos étimos, tanto del indoeuropeo como del latino, destacando entre los primeros Cambarco (Ayuntamiento de Cabezón de Liébana), y entre los segundos La Canal del Pernal Jarmosu, en Cabuérniga, cuyo último elemento remite o bien a su belleza, del latín FORMOSUS, o bien a su fragosidad, del latín HERBOSUS. No obstante, en el ejemplo cabuérnigo quizá pueda advertirse la influencia no del latín PERNA, “pata animal”, sino de un hipotético adjetivo latino *PERENNALIS, alusivo a fuentes perennes, es decir, que no dejan de manar agua.