1. Las formas del relieve
Parayas
(Camargo)
El latín PRATUM, “prado, pradera”, subyace en el actual práu, de significado análogo. La importancia de las superficies pratenses en la economía agraria de Cantabria explica la existencia de términos que describen la realidad aludida con precisión, tales como rodanu, cuando el prado es de pequeñas dimensiones, riberu o lindón cuando está en declive, campizu si es natural y tupido, tiruca si largo y estrecho, cabecera la parte alta del prado, pié o jondón la parte baja, etc. A esta relación han de sumarse aquellos términos relacionados no sólo semántica sino también etimológicamente con práu, entre los que destacan pradija, “prado minúsculo y cerrado”, pradiscón, “prado de buen tamaño pero mal atendido”, y, por último, pra, “pradería”, que deriva directamente del neutro plural latino PRATA.
Del diminutivo latino PRATULA, “prado pequeño”, se llega a un hipotético *PRAYA, que permite explicar el asturiano actual playa, con dos acepciones que nada tienen que ver con los arenales a orillas del mar, sino, la primera, con las vegas, más concretamente con los pastizales rodeados de maleza o peñascos, y la segunda con los caladeros de pesca de fondo arenoso, acepción compartida por las hablas cántabras del litoral.
Desde el hipotético *PRAYA, que deriva, recordemos, de PRATULA, “prado pequeño”, y éste a su vez de PRATUM, “prado, pradera”, puede haberse formado la variante *paraya, con inclusión de una /a/ epentética con la finalidad de facilitar la realización fónica del grupo /pra-/. Este término no se conserva en el habla viva, pero sí presenta numerosos continuadores en la toponimia tanto de Asturias como de Cantabria, caso de Parayas, sierra en Camargo que conserva el último bosque autóctono del entorno de la bahía de Santander, u otros topónimos similares, por ejemplo La Paraya y Las Parajúas, ambos en San Sebastián de Garabandal (Ayuntamiento de Rionansa).
No obstante, cabe la posibilidad de que *paraya, fosilizado como topónimo, no derive del término praya, actual playa, tal y como se ha indicado, sino de para, conservado en asturiano con la acepción de “terreno plano”, derivado del latín PARATAM, participio del verbo PARARE, “parar”. En relación etimológica con esta última acepción estaría el asturiano parada, “pradera destinada a ganado caballar”, que enlaza con el campurriano pará, “remonta”.