2. Naturaleza y composición del suelo

La Lastra

(Valle de Villaverde)
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El término lastra posee el significado de “bloque de piedra de gran porte y superficie lisa”, presente en un amplio dominio lingüístico que se extiende desde el Pirineo leridano hasta Trás-Os-Montes, de este a oeste, y desde la costa cantábrica hasta Ávila y Segovia, de norte a sur.

La etimología del término lastra es muy discutida. Existen dos corrientes de opinión contrapuestas, la primera de filiación prerromana y la segunda grecolatina. La primera opción apunta a un origen desconocido, quizá preindoeuropeo, relacionado con el vasco arlasta, que significa “losa naturalmente formada”. La segunda, que aquí se sigue, implica al latín LASTRICARE, “pavimentar”, procedente a su vez del término LÁSTRICO, “pavimento”, que deriva del griego ÁSTRAKON, pavimento que se hacía con pedazos de vasijas rotas. Esta última etimología parece refrendada por las acepciones secundarias que posee lastra en portugués, donde adquiere el significado de “pasta de arcilla que sufre la primera moldura en las labores del alfarero”, y asturiano, donde bajo la forma llastra adquiere el significado de “grava, piedra suelta”.

El griego ÁSTRAKON quizá también se encuentre en el origen de la voz estragal, que en el occidente de Cantabria significa “zaguán, portal interior de las viviendas”, al que en Campoo se viene a sumar el de “hastial”, es decir, el espacio triangular que presenta la fachada de un edificio cubierto a dos vertientes. Derivados suyos son lástrigu, altricu y estregal, este último de uso actual en Tresviso. Quizá miembros de esta misma familia sean astricu, “atrio”, y astragu, “superficie, suelo”.

El elemento lastra es muy común en la toponimia del noroeste peninsular. En Cantabria destaca el barrio de La Lastra, en el Valle de Villaverde, próximo a un tramo del río Agüera donde abundan las lanchas de piedra.