2. Naturaleza y composición del suelo

Hazas del Respiradero

(Parque Natural Collados del Asón)
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El latín FASCIA, “venda, faja, cinta”, aplicado en sentido metafórico al territorio, explica el castellano haza, “porción de tierra labrantía o de sembradura”, podríamos añadir que generalmente de forma alargada. En Cantabria, la variante jaza, con aspiración patrimonial de efe inicial latina, suma a la acepción normativa otras dos, la primera relativa a las franjas de pradería ubicadas entre dos rocas y, en el oriente de Cantabria, a terrenos quebrados donde abundan los lapiaces o lenares, es decir, terrenos dominados por afloramientos de roca caliza afectada por procesos kársticos.

Respecto a la primera acepción, la normativa, en Cantabria abunda tanto en las mieses o mieres como en las erías o irías, es decir, en terrenos amplios destinados a terrazgo, cercados de forma colectiva y divididos en parcelas correspondientes a varios dueños o llevadores. Las parcelas pueden recibir nombres alusivos a su cultivo, tales como Trigales, en la mies de Puente Nansa (Ayuntamiento de Rionansa); a su ubicación, como por ejemplo Lintelajaza, topónimo compuesto que puede interpretarse como “lindero de la haza”, en Salceda (Ayuntamiento de Polaciones); a su origen, tales como La Rotura o el Agréu Roque, el primero, como su propio nombre indica, fruto de una roturación y el segundo de una agregación de tierra del común, ambos en la citada mies de Puente Nansa; o, por último, a su forma, como por ejemplo Campollongu o Jazas, en la mies de La Lastra (Ayuntamiento de Tudanca), ambos referidos a parcelas de forma alargada.

Respecto a la segunda acepción, que se podría fijar como “franja de campizal ubicada entre dos rocas”, cabe destacar su relación semántica con las voces cintu, con la doble acepción de “fila de rocas en la ladera de una montaña” y “terreno aprovechable entre peñas largas y paralelas”; bislu, “porción de tierra, nieve, etc. de forma alargada”; longar, “objeto más largo que ancho”; cimbre, “tira, franja alargada”; cimbriu, que, además de “nevero”, posee la acepción de “porción larga y estrecha de cualquier material”; y, por último, ciliebru, “franja alargada de terreno aprovechable entre peñas”, entre otras.

La tercera y última acepción tiene su máximo representante en el topónimo Hazas del Respiradero, en el Parque Natural Collados del Asón, desfiladero de aproximadamente quinientos metros de largo producido por la erosión que una pequeña corriente de agua produjo sobre una plataforma calcárea.