4. Zoonimia o toponimia relacionada con el reino animal

La Tasuguera

(Costa oriental)
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La voz tasugu, “tejón”, deriva de la forma latina *TAXUCOS, de igual significado. El locativo tasuguera, “madriguera del tejón, tejonera”, posee idéntico origen. Los distintos romances de la Península Ibérica poseen formas análogas, tales como el portugués teixugo, castellano normativo tasugo, tesugo en zonas de Burgos y Ávila, tejubo y tajado en Navarra, tajugo, taxubo y taxón en las hablas pirenaicas, etc.

La toponimia de Cantabria recoge abundantes testimonios tanto de tasugu como de su madriguera, tasuguera. En la órbita del primero cabe destacar la Cueva el Tasugu (Miengo), con apóstrofe en la forma más cercana al habla local; entre los segundos podemos señalar la Peña Tasuguera (Loma Somera, Ayuntamiento de Valderredible); Tasuguera, en el Parque Natural de Oyambre; Castru la Tasuguera (Avellanedo, Ayuntamiento de Pesaguero); Las Tasugueras, en la mies de Ojaiz (Peñacastillo, Ayuntamiento de Santander); y La Tasuguera, islote frente a la costa de Cerdigo, a la que acompañan La Ínsola, del latín INSULA, INSULAE, “isla”, y Cotonera, topónimo que quizá derive de una hipotética forma prerromana *COTTUM, que se traduciría como “peñasco”, “elevación del terreno”.

La voz de partida, es decir, tasugu, se emplea también como adjetivo, en cuyo caso adquiere el significado de “color ceniciento”, generalmente aplicado a la capa de las reses, sobre todo de raza tudanca. A pesar de su adscripción netamente ganadera, este adjetivo de color también puede aplicarse a animales salvajes, no solamente reses vacunas, como por ejemplo el oso, tal y como refleja el siguiente fragmento tomado de la obra Costas y Montañas: Diario de un caminante, publicado el año 1871 por el escritor Amós de Escalante, adscrito a la Escuela Literaria Montañesa:

“Uno de los osos últimamente célebres en Liébana era conocido por Tasugo, habiéndole hecho famoso su valor, su fiereza y su astucia para burlar escopetas y sabuesos en una y otra batida, organizada por los más expertos y atrevidos cazadores del país. Habíase hecho punto de honra entre estos herederos de los gustos de don Favila buscar a la fiera y rendirla; tardaron años en conseguirlo, y durante ellos Tasugo fue el héroe y el espanto de las conversaciones del hogar, de los cuentos de los niños”.

La caza y muerte del oso representa el triunfo de una modernidad mal entendida, el fin del cordón umbilical que nos une a la tierra.