4. Zoonimia o toponimia relacionada con el reino animal
Collada L'Esquilu
(Comarca Asón — Agüera)
El castellano ardilla procede del árabe ARDDA, de idéntico significado, al igual que el valenciano farda y gallego ardela. Estos resultados de filiación árabe coexisten en España con otros de procedencia latina, derivados de un hipotético *SQUIRUS, que a su vez lo hace del griego SKIOUROS, literalmente “el que se da sombra a sí mismo con la cola”, entre los que se encuentran el aragonés esquiruelo; el gallego – portugués esquío; el asturiano esguil, esquil y esquilu; así como el catalán esquirol, con igual significado, “ardilla”, que es a un tiempo gentilicio de la población barcelonesa de L´Esquirol, con apóstrofe, de donde procedían los obreros que, a fines del siglo XIX, ocuparon el puesto de trabajo de los de Manlleu durante una huelga textil, dando lugar al apelativo esquirol, “rompehuelgas”.
Este conjunto de resultados españoles y portugueses encuentran su eco en distintas lenguas europeas, netamente romances o de influencia latina indirecta, caso del inglés squirrel, derivado de una forma medieval que emparienta con el francés también medieval esquireul, en la base a un tiempo del francés actual ècureuil y del occitano esquiròl, este último presente en el valle de Arán, donde convive con el resultado catalán esquirol y castellano ardilla.
En Cantabria, a la voz esquilu, “ardilla”, se le suman las variantes isquilu en Tudanca, inguila y risquilu en los Montes de Pas, y, por último, resquilu en Tresviso. Al verbo esquilar, “trepar, escalar”, le acompañan, por su parte, las variantes esperables isquilar y resquilar, que son sinónimo de engaramar, verbo relacionado con garma, “paraje tortuoso y accidentado”, de probable origen prerromano.
Dentro de la misma familia léxica que esquilu se encuentra el femenino esquila, “quisquilla”; esquileru, “retel para la captura de esquilas”; el adjetivo esquileñu, “trepador”; la cadena léxica formada por esquilón, resquilu y esquirlu, “agateador norteño (Certhia familiaris)”; y, por último, esguilu, “congrio”.
La toponimia de Cantabria recoge los topónimos El Esquilar (Ayuntamiento de Suances) y Collada El Esquilu, con apóstrofe en la forma más próxima al habla local, en la comarca Asón – Agüera, el primero relacionado morfológicamente con La Esquilera, en la parroquia de Molleda, ubicado en el centro de Asturias, y el segundo con el también asturiano El Esquilo, en Castropol.