5. Fitonimia o toponimia relacionada con el reino vegetal
Landeral
(Guriezo)
El lexema latino GLANDEM, con la acepción de “bellota”, explica la forma lande, de igual significado, ya empleada por Gonzalo de Berceo, primer poeta en castellano de nombre conocido. En la actualidad, según la Real Academia de la Lengua Española, se conserva en el norte peninsular, donde convive con numerosas variantes, tales como llandre y llande, ambas en Guriezo y con palatización inicial, tal y como ocurre con llera, “ribera pedregosa, cascajar fluvial”, derivada del latín GLAREA, “grava, cantorral”.
A este primer significado, es decir, “bellota”, idéntico al original, se le suma el de “gavilla de puntas del tallo del maíz”, emparentado etimológica y semánticamente con el verbo allandase, “agruparse o acogollarse ciertas flores y frutos”, ambos fruto de un proceso de derivación metafórica que subyace, de forma paralela, en el castellano glande, “cabeza del miembro viril”.
Dentro de esta familia léxica se encuentra el sustantivo llandera, de uso actual en Liendo, aplicado de forma genérica a todo árbol de pequeño porte del género quercus, es decir, de bellota, así como llanderal, “lugar donde abundan los árboles de bellota”, ambos con palatización inicial.
En Cantabria, dentro del género quercus, abundan los robles y las encinas. Los alcornoques se encuentran prácticamente en exclusiva en Liébana, donde existe una importante masa en Cambarco. Las dos especies predominantes de roble en Cantabria son el Quercus robur, conocido como cajiga, y el Quercus pyrenaica, conocido como tociu, denominación que quizá derive de la hipotética voz prerromana *TAUCIA, “mata, cepa de un árbol”. La encina, por su parte, recibe el nombre de ancina o carrasca, esta última con la raíz prerromana *KARR-, asociada al sema “piedra”.
La toponimia del norte peninsular se hace eco de la importancia de la familia léxica derivada del latín GLANDEM, “bellota”. En Galicia se localiza Landeira; en Asturias Llandosu; en León La Collada Andera; al norte de Burgos Anderal, Landera y Landerillas; en Cantabria, por último, Landeral, núcleo de población en Guriezo, la antigua ferrería de Llanderal o Llenderal, en Selaya, y Landerusca en el Parque Natural Collados del Asón.