6. Hábitat y actividad del ser humano
Basná Pendia
(La Lastra, Tudanca)
Las duras labores del campo se ven condicionadas por las características físicas del entorno. Aperos y técnicas agrícolas se han visto obligados a adaptarse a la contrastada orografía de Cantabria. Así, por ejemplo, las ruedas de los carros tradicionales o chillones a menudo tienden hacia formas cuadrangulares para evitar rodar sin control cuesta abajo. No obstante, en casos de fuerte desnivel esta solución no basta, recurriéndose entonces a la basna o basnia, vehículo de arrastre compuesto por un soporte de madera entrelazada que prescinde de la rueda.
Atendiendo a su etimología, basna quizá derive del femenino de banzo, término que a su vez podría hacerlo del céltico *WANKJOS, “travesaño”, aunque esta etimología es difícil de contrastar.
La basna o basnia adquiere carta de naturaleza literaria en la conocida obra Peñas Arriba de José María de Pereda, publicada el año 1895, pero no es hasta 1923, cuando aparece en la prensa bonaerense un artículo firmado por otro escritor, Miguel de Unamuno, que se describe con fidelidad: “La basna es un rústico vehículo montañés de arrastre, sin ruedas, al modo de las narrias – como los trineos – que siendo yo niño funcionaban en el muelle de Bilbao. Es una horca de madera y en medio de ella tabletas sobre las que por medio de peales, como correas de varas de avellano retorcidas, se sujeta la carga de yerba. Y arrástranla, pedregoso sendero abajo – la basnada - con los bueyes, que tienen que ir sosteniendo la basna, y el hombre a los bueyes. Deslízase la basna sobre pedruscos pulidos o cantos por el frote. Sobre una carga de yerba de una basna bajé un trecho de montaña”.
La cita precedente recoge varias voces del patrimonio lingüístico de Cantabria que el propio autor se encarga de definir, entre las que ahora interesa basnada o basná, variante esta última más cercana al habla local, que define como “sendero pedregoso” y, podríamos añadir, ubicado en una ladera de fuerte desnivel; del uso de la basna deriva asimismo el verbo basniar, “transportar por medio de la basna”.
Encontramos como topónimos Basná en Lamiña (Ayuntamiento de Ruente) y San Sebastián de Garabandal (Ayuntamiento de Rionansa), así como Basná Pendia en La Lastra (Ayuntamiento de Tudanca), cuyo último elemento procede del latín PENDERE, “estar suspendida o inclinada una cosa”.