6. Hábitat y actividad del ser humano
Llatas
(Mies de la Mar, Cueto)
El término lata o llata se asocia al sema “objeto más largo que ancho”, de metal o madera. Dentro del grupo de objetos de metal encontramos el castellano normativo hojalata, en Tresviso ajolata, “lámina de hierro o acero, estañada por las dos caras”, así como el asturiano sollata, con una doble acepción: la primera “rasera”, es decir, “paleta de metal que se emplea en la cocina”, y la segunda “parte del desván cercana a los aleros donde ha de entrarse a gatas”, que remite al segundo campo semántico, caracterizado por la composición de madera, que comparte el término soyata, con pronunciación yeísta, “madero principal donde se apoyan los cabrios del tejado de una casa”, de uso actual en Tudanca.
El término de referencia tanto para el asturiano sollata como para el cántabro soyata es lata o llata, que en los Montes de Pas conserva el significado de “tira de avellano o haya con que se elaboran distintos contenedores de madera”; en Soba, “barrera o cerradura de los vallados”; y, por último, “palo largo”, de uso actual en Ramales y también Soba. Derivados de lata o llata son latía y latilla, ambos con la doble acepción de “tabla” y “telera del carro”, es decir, cada listón horizontal que forma parte del barandial o estructura de madera que contiene la carga del carro.
El término lata y su familia léxica proceden de una hipotética base indoeuropea *LATTA, que a su vez deriva de otra más antigua *SLATTA, que subyace en una amplia nómina de términos extendidos por toda Europa, no solo latinos, sino también de filiación céltica y germánica, tales como el irlandés slat, “varita”, galés llath o slath, “varita, pértiga”, bretón laz, de significado análogo al anterior, y el neerlandés lat, alemán antiguo latta y alemán actual latte, con el significado común de “tabla delgada, vigueta, ripia, estaca, listón”.
La toponimia de Cantabria recoge los topónimos La Llata (Colio, Ayuntamiento de Cillorigo de Liébana); Latas (Somo, Ayuntamiento de Ribamontán al Mar); Llatazos (Ayuntamiento de Liendo); y Llatas, en la Mies de la Mar, ubicada en Cueto (Ayuntamiento de Santander), este último claro ejemplo de su uso como elemento delimitador en un contexto agroganadero.