6. Hábitat y actividad del ser humano
La Busta
(Los Llanos, Penagos)
La voz busta posee en Cantabria la acepción de “espacio pratense, acotado o no, destinado al ganado boyal, es decir, estabulado a lo largo de todo el año”. El origen de esta voz se remonta al latín COMBUSTUM, “terreno quemado para ser aprovechado como pastizal”, asociado a prácticas de quema y desbroce de herencia milenaria.
La cabaña ganadera se puede dividir de forma muy esquemática en ganado estabulado y de monte. Este último, sometido a régimen extensivo, circula entre espacios de altura, ocupados durante los meses cálidos, y espacios de bajura, donde queda recogido durante los meses de invierno. El ganado estabulado, de buesto o de busto, por el contrario, se mantiene todo el año en espacios comunales, denominados bustas, y se recoge al caer la noche en las boerizas o borizas, generalmente al cuidado de un pastor.
La toponimia de Cantabria refleja fielmente el entramado de espacios destinados al mantenimiento del ganado estabulado o boyal, destacando por su importancia y alta frecuencia los espacios de ocupación diurna, caso de Gusparras, barrio en el término municipal de Vega de Pas.
El decaimiento progresivo del sistema tradicional de ganadería extensiva ha ido repercutiendo de forma paulatina sobre el ganado de busto y, por ende, sobre los espacios destinados a su mantenimiento, prácticamente extintos en la actualidad. En este sentido cabe reseñar el ejemplo de La Busta, a día de hoy ocupado por prados y manchas de un antiguo robledal que en la Edad Moderna supo sobrevivir, quizá gracias a su condición de propiedad comunal, a las talas efectuadas en el oriente de Cantabria con destino a los astilleros y altos hornos del entorno de la bahía de Santander.
La voz busta también se aplica en la comarca campurriana a un tipo de espantapájaros muy esquemático compuesto por un palo del que pende una cuerda con una tablilla que al ser agitada por el viento ahuyenta a las aves. En este caso, el término busta probablemente también derive de una forma latina emparentada con el étimo de referencia, COMBUSTUM, y que dio lugar, entre otras, al castellano busto, “parte superior del cuerpo”, o combustión, “acción y efecto de arder o quemar”. En ambos casos puede percibirse cierta relación con antiguas prácticas funerarias de incineración, extremo difícil de demostrar.